Yoga en el aula de Educación Física. IES Ramon Llull de Palma de Mallorca. Los objetivos, reconocer los beneficios de una buena postura, sentir el cuerpo y escucharlo, poder compartir, comunicar y recibir desde una posición de anclaje, permitir la participación total y sin reservas y escuchar las sensaciones del cuerpo desde un estado relajado.

Yoga en el aula de Educación Física

IES Ramon Llull Abril 2018

 Los días 19 y 20 abril tuve el placer de impartir yoga en la hora de educación física a los cinco grupos de primero de bachillerato del IES Ramon Llull.

Los adolescentes son un reto excitante. Me inquietaba la idea de ofrecerles algo que les interesara. Ésta es una etapa en la que se cuestiona todo y en la que la intensidad mental y emocional son importantes. Sí, todo un desafío. Desde aquí todo mi respeto y admiración al profesorado que todos los días intenta transmitir valores, conocimiento y motivación.

 Tuve claro desde el primer momento que para que confiaran en la actividad tenía que poder romper el esquema de cualquier cosa conocida. Huyendo de presentaciones y exposiciones quise iniciar la actividad estimulando los sentidos. Disponía de poco tiempo para lograr mis grandes objetivos: soltar ideas preconcebidas, abrirse a lo nuevo recuperando la capacidad de sorpresa, conectar con el espacio propio a través de la respiración y el silencio, reconocer los beneficios de una buena postura, sentir el cuerpo y escucharlo, poder compartir, comunicar y recibir desde una posición de anclaje, permitir la participación total y sin reservas y escuchar las sensaciones del cuerpo desde un estado relajado.

 Ahora me doy cuenta de que son muchísimas cosas las que afloraron en apenas 45′, muchas más de las inicialmente previstas y es lo que hace rica esta experiencia.

 Quedé asombrada al verles observando sus sensaciones y sentimientos. Demostramos que, desde la atención en el presente, se diluyen las angustias del pasado o las ansiedades que genera imaginar un hipotético futuro. Sus ojos cerrados durante unos minutos fueron la prueba de que no era una propuesta descabellada.

 Después pusimos a prueba la capacidad de dar y recibir información a través del cuerpo y empezamos a ponernos en el lugar del otro y a responsabilizarnos de nuestra parte para que el otro pueda hacer bien su trabajo. Un aprendizaje sobre la empatía.

Las asanas encadenadas pusieron el acento en el anclaje, revisando nuestros apoyos, favorecieron la apertura intercostal para tener una respiración más amplia y profunda y poder estimular los hemisferios cerebrales.

Trabajamos asanas en parejas para estirar y relajar la musculatura de la espalda y, a la vez, vimos cómo podíamos pasar del apoyo y la necesidad de ayuda a la autonomía en muchos movimientos. Toda una revelación para algunos.

Finalmente, y por parejas, comprobamos cómo la atención enfocada es posible y descubrieron una forma de relajación exprés. El tiempo nunca es un obstáculo con la inestimable ayuda de la creatividad.

 La maravilla es que el Yoga funciona. Que pequeñas actuaciones en el aula dan lugar a aprendizajes significativos. Que desde el centro de uno mismo hay una gran acogida a lo que acontece. Que el corazón del adolescente no es muy diferente del de los demás. Quizás late con gran urgencia, pero todos reaccionamos en pos de algo que nos devuelva certeza y sentido. Precisamente lo que se pierde en la sociedad y en el sistema educativo cuando nos olvidamos de lo sencillo.

 Sorpresa fue la mía cuando esos corazones me devolvían las impresiones de lo vivido. Nadie hizo un comentario  negativo.  Las  palabras  más  utilizadas  eran  paz,  tranquilidad,  armonía,  sorpresa,

agradecimiento. Algunos, simplemente lo  encontraron divertido, novedoso y, otros, hasta mencionaron conexión y espiritualidad. ¿No es lo que necesitamos todos?

En el aula no podemos apartarnos de esas cualidades porque el aprendizaje es incompleto si no se conjuga con valores y emociones que nos lleven a trascendernos. Los adolescentes se forman como personas y se llevarán algo nuestro. Plantemos buenas semillas y saldrán hermosas flores.

 Doy las gracias a la Amipa del IES Ramon Llull de Palma por impulsar las actividades extraescolares de yoga dirigidas a profesores, padres y adolescentes. Al departamento de educación física del instituto por la confianza depositada para llevar a cabo la práctica en horario lectivo y a la dirección del centro por permitir la realización de estas actuaciones en el centro.

 

Nuria Gomariz

Profesora de yoga reconocida por la AEPY. Diplomada en TYE, TRYE y formada en yoga y NEE por RYE España. Da clases regulares de yoga a padres, profesores y adolescentes en el IES Ramon Llull y el IES Josep Ma Llompart de Palma.   ngomariz@gmail.com

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